Mitos y verdades sobre la lactancia materna

Por Nutricionista Isabela Dassum

Lactancia Materna

Isabela Dassum escribió este artículo en el que detalla ocho mitos y verdades al rededor de la lactancia materna.

Te presento en el siguiente artículo ocho mitos y verdades sobre la lactanca materna, espero que esta información sirva a todas las mamás o las que están próximas a serlo.

El mito de prepararse los pezones: No hay necesidad de preparar los pezones antes del parto, incluso se considera un proceso contraindicado para la mujer embarazada. No se debe untar cremas, alcohol, ungüentos, ni ninguna otra sustancia. Los pezones estarán listos para la lactancia. No importa su tamaño, color, si son planos o invertidos.

El mito de la baja producción de leche: La producción de leche es progresiva y es controlada por la hormona prolactina, la oxitocina y por la succión del bebé. La primera leche llamada calostro es producida en muy pocas cantidades las cuales son suficientes para el recién nacido, el cual tiene una capacidad gástrica del tamaño de una cereza. Entonces si una madre produce pocas gotas de calostro horas después del nacimiento de su hijo, esa es la cantidad suficiente. La producción de leche aumenta conforme el bebé succiona, por esta razón se debe evitar dar biberón con formular ya que la producción disminuiría o no alcanzaría las necesidades del niño.  

El mito de los tiempos de comida y horarios: El recién nacido no tiene horarios ni tiempos de comida por esa razón se recomienda la lactancia a demanda, es decir a la hora que el bebé quiere, cuánto quiera y cada cuanto quiera. Mientras el bebé no sea de bajo peso al nacer (2500gr) no existe razón para despertar o poner horarios de lactancia. Otro de los mitos muy grandes es la recomendación de dar ambos pechos en una sola comida y poner tiempo a cada uno de ellos. Seguro han escuchado “dale diez minutos de un lado y diez minutos del otro”, este es una de las razones por que la lactancia falla con frecuencia. Se debe dar un solo seno por el tiempo que el bebé desee, hasta que quede dormido o suelte el pecho y se encuentre satisfecho. Finalizar un seno en una sola toma ayuda a evitar gases, reflujo y despertares frecuentes.

El mito del dolor de pezones: Muchas mujeres atienden a la consulta con dolor de los pezones y además comentan que se les ha dicho que es normal y deben aguantar el dolor. El dolor de pezones nos indica un mal enganche de la boca del niño al pecho de la madre o una mala posición de lactancia, también nos podría indicar un posible frenillo lingual o labial. El dolor de pezones no es una etapa normal de la lactancia y debería ser oportunamente resuelto para evitar grietas y mayor dolor en la madre. El biberón usualmente es otra de las razones de un mal enganche y los posibles lastimados. En los pezones lastimados no se recomienda untar ninguna sustancia que no haya sido recomendada por el ginecólogo, pediatra o consultora de lactancia.

El mito del tamaño de los senos y los senos llenos: El tamaño de los senos no influye en la capacidad de producción de leche. Uno de los mitos más grande es aquel que nos dicen que los senos se deben ver o sentir llenos para producir leche. Al contrario, mientras más sanos, blandos, y normales se vean los senos es mayor la producción de leche. Los senos excesivamente llenos limitan la producción de leche como mecanismo de protección.

El mito de dejar que el niño llore: Este es uno de los mitos muy escuchados, y repetitivamente nos comentan que debemos dejar a nuestro hijo llorar del hambre para que coma con más hambre o lacte mejor. Sin embargo, se conoce que este es uno de los métodos más perjudiciales para la lactancia, ya que, aumenta el nivel de la hormona del estrés (cortisol) en el niño por lo que el enganche al pecho es inferior, las lactadas son menos eficientes y el niño puede comenzar a asociar el mal momento de lloro con la lactancia.

El mito de cuidar la dieta de la madre: El cuidar la dieta de la madre se ha escuchado en el personal médico y de generación en generación de mujeres. La dieta debería ser acorde al estado físico de la madre dependiendo si ha tenido un parto vaginal o una cesárea. Sin embargo, debido a la lactancia la madre no debería restringir ningún alimento en su dieta, ya que estos no se pasan directamente a la leche materna. En el caso de que un bebé tenga alguna reacción alérgica o intolerante durante la lactancia esta deberá ser diagnosticada por el pediatra con exámenes de laboratorio. Si se ha encontrado alguna intolerancia u alergia en el niño, se debe modificar la dieta materna para poder continuar con la lactancia dependiendo de la condición médica del niño. No se recomiendan dietas restrictivas ni dietas monótonas como por ejemplo los 40 días de pollo.

El mito de dar agua u otros alimentos al menor de 6 meses: Los niños menores de 6 meses no tienen necesidad de consumir agua ya que la leche materna tiene suficiente para el requerimiento del bebé. Así mismo no hay necesidad y esta contraindicado la pronta introducción de alimentos o bebidas en el menor de seis meses según la organización mundial de la salud. La introducción de alimentos complementarios debe ser indicada por el pediatra en donde se evalúen todas las condiciones físicas, neurológicas y psicomotoras del infante. En conclusión, el menor de 6 meses debe únicamente consumir leche materna en el caso que sea lactante o formula en el caso que haya sido necesario y cualquier medicamento que el pediatra haya indicado. No se deberían ofrecer otros alimentos, bebidas o infusiones durante este periodo de edad.